Teoría, práctica y realidad en Consultoría de Negocio

Hablando con mi socia el otro día, surgió en la conversación sobre algunos asuntos de la consultora, la cuestión sobre si resulta preferible en la prestación de servicios profesionales partir siempre y en cualquier caso solamente de un planteamiento teórico, recogido en un rígido manual  y trasladarlo a la práctica punto por punto o, por el contrario, merece la pena en múltiples ocasiones acumular el mayor número posible de experiencias concretas, aplicando los protocolos de actuación establecidos, prestar los servicios de forma más personalizada, trabajando de la manera más rápida, flexible y práctica que sea posible.

De todas formas, en mi opinión, una cosa es la teoría, otra la práctica y luego está lo que pasa en la realidad de cada proyecto y con cada cliente, que en ambos casos tienen sus propias peculiaridades y circunstancias.

Como es práctica habitual en estos casos, la idea es adaptarnos a los procesos establecidos por el cliente para la obtención de información y seguir las instrucciones que nos va facilitando, lógicamente atendiendo a los requerimientos posibles, razonables y viables que conforme se va desarrollando el proyecto nos va planteando.

Además no es suficiente saber lo que hay que hacer, sino que es fundamental tener claro cómo, cuándo, por qué y para qué hay que hacerlo, de otra forma será extremadamente difícil que podamos cumplir con las expectativas de nuestros clientes.

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