El Sistema Público de Pensiones en España hoy (1 de 3). Antecedentes, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

El Sistema Público de Pensiones que existe en la actualidad tiene su origen en la Ley de Bases de Seguridad Social de 1963, que pretendía reformar el conjunto de seguros sociales existentes, integrándolos en un sistema orgánico que permitiera fundamentalmente una consideración conjunta de las contingencias, una uniformidad relativa de las prestaciones y un saneamiento del régimen financiero, implantando un sistema de reparto en parte debido al gran incremento experimentado por la inflación, que afectó a las mutualidades existentes hasta entonces acogidas a un sistema de capitalización.

Es un sistema de reparto (los trabajadores en activo pagan las pensiones de los jubilados), contributivo (relación entre las cotizaciones realizadas y las pensiones recibidas) y de prestación definida (la tasa de sustitución, importe de la pensión sobre el salario, se calcula en función del historial laboral, en concreto sobre años cotizados y bases de cotización). 

Desde hace más de 30 años se viene debatiendo sobre el futuro del Sistema Público de Pensiones en España, como eje fundamental del Estado de Bienestar, elaborando diferentes estudios y modelos con proyecciones y estimaciones que consideraban hipótesis de trabajo que la realidad ha demostrado pecaban de optimismo, por lo que su validez es relativa y en cualquier caso los problemas de sostenibilidad se están dando casi dos décadas antes de lo previsto. 

Los sucesivos gobiernos han ido estableciendo reformas legislativas, que más bien son modificaciones paramétricas, pasando de un período mínimo de cotización de 10 años antes de 1985 a 15 años desde entonces y de 2 años para el cómputo de la base reguladora hasta los 20 actuales, que serán 25 en 2023. 

El Pacto de Toledo de 1994 estableció la creación de un Fondo de Reserva, que a diciembre de 2016 tenía un saldo de 15.000 millones de euros, cuando el gasto promedio mensual en pensiones se ubica en el entorno de los 10.000 millones de euros. 

Para que un sistema de reparto sea viable, el incremento de la población activa debe ser mayor que el del número de pensionistas (esquema de Ponzi), lo que ha sucedido hasta 2008, que tomado como base de comparación respecto a 2016, los ingresos son similares, los gastos se han incrementado en un 35% y la población activa ha descendido sobre un 8%.

En España, la edad efectiva de jubilación es inferior a la media de la OCDE, la tasa sobre la base reguladora para el cálculo de la pensión es muy superior a la media de la OCDE, la tasa de sustitución (pensión media sobre salario medio) es del 49,5% frente al 42,1% de la OCDE y también las pensiones máximas en porcentaje del salario medio son más elevadas que la media de la OCDE.

Desde 2012 los gastos son mayores que los ingresos, teniendo en cuenta que estos últimos se componen de un 85% de cotizaciones sociales y el resto son transferencias del Estado (desde 2013) para pagar pensiones no contributivas y complementos a mínimos. Se estima en diciembre 2020 un ingreso de 8.100 millones de euros, 8.000 millones en 2050.  

El proceso de envejecimiento que están sufriendo los países de nuestro entorno, es más intenso en España, como consecuencia de diferentes factores: por un lado es el tercer país del mundo con mayor esperanza de vida (tanto al nacer como a los 65 años), por el otro tiene una tasa de fecundidad muy baja (1,3 hijos por mujer fértil) y además avanza con retraso respecto a otros países, ya que el boom de natalidad fue más tarde y en la primera decena del presente siglo la inmigración ha suavizado los parámetros anteriores. 

En 1919, cuando se establecieron los 65 años como edad de jubilación, solamente llegaba a la misma el 33% de la población, mientras que en la actualidad alcanza dicha edad el 90% y ese 33% cumple los 89 años. 

De hecho, en 2050 está previsto que tengamos la tasa de dependencia (población en edad de jubilación sobre población en edad laboral) más elevada de la Unión Europea (60% vs. 50%). 

¿No es hora de replantearnos qué hacemos para garantizar el futuro del Sistema Público de Pensiones?

Comparte!
    Categorías: Gestión, Opinión

    Deja un comentario